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Archive for the ‘Uncategorized’ Category

Los aficionados profesionales

25 enero 2010 1 comentario

Hace un par de años, cuando hacía mis pininos para chambear como bloguero, escribía en Sala Deportiva, un sitio que estiró la pata hace como un año. El eslogan del blog era “Porque el deporte también se vive desde el sofá”. Siempre estuve en desacuerdo con la máxima. En algún momento perdimos el camino, señores. En  lugar de aspirar a ser deportistas, nos conformamos con sabernos de memoria los esquemas tácticos, los nombres de los jugadores, las estadísticas del club y el cotillo de los fichajes. Decidimos hacer de la güeva un deporte, y conformarnos con aplastarnos el domingo entero a ver el fútbol en la tele -¡porque qué es un domingo sin fútbol!- , a escuchar al ‘Perro’ Bermúdez, y a enfadarnos con José Ramón. En algún momento, no sé cómo, nos convertimos en aficionados profesionales.

Será que vi Invictus en la semana, pero si me dan a escoger entre ver un San Luis – Chiapas (ok, no tan drásticos, un Pumas – Cruz Azul) o echar una buena reta con mis amigos, seguramente me inclinaré por la segunda. No digo que abandonemos la sana práctica de ver el fútbol (o cualquier deporte, que para efectos de nuestra pereza da lo mismo), sino que de vez en cuando desempolvemos la pelota y nos sintamos Messi, Kaká, o Cristiano Ronaldo (los más nacionalistas optarán por el Cuau).

El gran defecto de la cultura física es hacernos creer que hay que ser buenos, atléticos y ponchadotes para ser deportistas. Recuerdo que mi amigo Hugo, negado para el fútbol como sólo un ingeniero en sistemas puede estarlo, decidió entrarle al pambol en la oficina. ¿Por qué?, le preguntamos. “Porque qué tal que tengo un hijo y me dice ‘papá, ¿jugamos fut? ¿Con qué cara le digo que no sé”. Y ahí lo tienen, dándole a la bola para que, con suerte, el chamaquito no le salga tan malo pa’ las patadas como el padre.

El buen aficionado practica deporte, así de fácil. No importa si es un crack o si no le atina ni al arcoiris cuando dispara, lo importante es jugar.Dejemos de lado la perorata de que el deporte nos hace mejores personas – que sí lo hace, pero para qué impregnar de sermones esta entrada. Hagámoslo sólo porque nos gusta, porque nos libera, porque nos divierte. Dejemos de lado, aunque sea por unos momentos -o un domingo en la mañana, como en mi caso- nuestra investidura de aficionados profesionales, de sabelotodos del sofá. Porque, oh ventura,  ¡líbranos de ser hinchas condenados a cantar el gol ajeno en lugar de saborear el propio!

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La autoridad moral

21 enero 2010 3 comentarios

¿Con qué autoridad moral le reclamo, si yo hice lo mismo?“, me decía una amiga cuando platicábamos del tormentoso pasado de cierta ex-pareja de conocidos (¡saludos, aludidos!). Me agrada este tabú de la autoridad moral. Ya saben, que te da pena opinar o reclamar cierta actitud porque tú hiciste lo mismo, y pos cómo. Por alguna extraña razón, tendemos a confiar más en los casos de éxito que en los de fracaso. Y es que suena lógico: mejor le hacemos caso al que le fue bien que al que la cagó completamente. Sin embargo, como bien diría Thomas Kuhn con su principio de simetría, tanto las cosas que salen bien como las que salen mal merecen ser explicadas. En esta situación, cometemos el sesgo al creer que se debe aprender del éxito, y no del fracaso.

Si me lo preguntan, yo prefiero prestarle atención al que falló. Prefiero que el celoso me hable de celos, que aquel al que jamás le cruzó otra fémina por la mente. Prefiero que el dependiente me hable de dependencia, que aquel que podía hacer su vida sin estar pegado como lapa a su pareja. Y lo mismo del otro lado. ¡Quién mejor para aconsejarte de baches que quien ha caido en varios (y en algunos, en múltiples ocasiones)! Desoigamos la voz de la experiencia positiva, del caso de éxito, del tú puedes campeón. El error es aprendizaje.

Así que, señores, comprendan bien esto: la autoridad moral poco tiene que ver con llevar una vida intachable o con ser la cereza del pastel. Para nada. Permitámonos exponer nuestros defectos a los amigos, hablarles de nuestros fracasos, de nuestras fallas y tropezones. Permitámonos gritarle a esa parejita que ya cortó pero se sigue agarrando ocasionalmente que nosotros ya andamos ese camino y que miren nomás cómo nos fue. ¿Con qué autoridad moral va uno a criticar al prójimo? Pues con la misma que cualquier otro, porque el mundo sería de los mudos si sólo hablaran los exitosos.

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Lapsus brutus

21 enero 2010 3 comentarios

Ok, confieso que me emocioné. Hoy por la mañana estaba buscando tema para mi artículo de ALT1040, y me topé con una nota interesante en Passport (me confieso fan) acerca de la actuación de Obama en Haití. “Venga, que es un tema atractivo”, pensé. La verdad es que había leído tantas tonterías en el Twitter que me pareció justo escribir un poco. “¿No está muy off-topic?”, pensé, pero la verdad es que este tipo de temas me apasionan y me dejé llevar. Así que, desoyendo a mi sentido común y a los consejos de mi timeline, escribi mi entrada del día acerca del papel de Estados Unidos en la isla antillana.

Ya me esperaba un alud de críticas por publicar sobre política internacional en un blog que, esencialmente, se centra en tecnología. Lo admito: he leído en el sitio con anterioridad notas sobre actualidad, así que me amparé en esos precendetes. No me arrepiento. Digo, ya va cerca de medio centenar de comentarios, así que no debió salir tan mal. Varios amigos me han dicho que les agradó el artículo, pero que sí está muy fuera de temática. Al final, ha llegado un pequeño jalón de orejas. Pero bueno, ya qué, así es esto. A veces sólo hay que atreverse un poco.

Total, ése fue mi lapsus brutus. Alguien me dijo que le gustó el artículo porque le sabía a mi viejo blog. Sí, supongo que me dejé llevar por la alta exposición y al ánimo de ser dferente para explayarme un poco más allá de la línea editorial. Pero bueno, para mis caprichos tengo este sitio, menos concurrido, pero definitivamente más cálido. Mañana regresamos al mundo de las redes y las conexiones, a escribir de cachivaches y artilugios. No me quejo, es un lindo trabajo. Total, cuando quiera variar de aires, acá siempre habrá lugar para charlar de lo que queramos.

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Privilegios de editor

14 enero 2010 3 comentarios

Ha sido una semana agitada. Por azares del destino, ahora soy parte del equipo de editores de ALT1040, uno de los blogs en español más leídos sobre tecnología y actualidad (¡en serio, no les miento!). Es un honor para mí escribir ahí. Recuerdo cuando descubrí ALT, hace ya casi un lustro, y me parece díficil de creer el meteórico ascenso (y la suerte, claro está) de escribir ahí. Muchas personas me ha preguntado con sorpresa cómo llegué ahí. Verán, la historia dista de ser interesante. Una buena tarde, Eduardo Arcos -jefe de jefes de Hipertextual- mandó un correo a todos los que colaboramos preguntando si había algún mexicano interesado en entrar como editor. Sólo me atreví a responder, mandé un artículo de prueba, y héme aquí.

“Está excelente, te voy a dar privilegios de editor”, me dijo Eduardo en un correo, unas pocas horas antes de sacar mi primera colaboración, un artículo sobre el uso de Twitter para evitar el alcoholímetro. ¡Wow! Los sesenta y tantos comentarios que recibí me sorprendieron, sobre todo porque en Sección Deportiva me siento bien cuando una entrada supera los diez. Al día siguiente saqué algo sobre las declaraciones de Esteban Arce y ¡bum!, más de cien comentarios. Creo que comencé con el pie derecho.

No todo es miel sobre hojuelas, aclaro. En cierto modo, me decepciona un poco el nivel de discusión de muchos internautas. Todo marcha bien con los primeros tres o cuatro comentarios, y entonces alguien trolea, alguien reclama, alguien te ataca, y el enfoque se pierde. Son pocos los que te leen con detenimiento, los que tratan de ver más allá de la obviedad. Invariablemente, se convierte en un juego de yo sé más que el autor y me la pela. Supongo que es parte del contrato social.

También el éxito de una entrada es efímero. Con suerte, la gente seguirá comentándola al día siguiente. Es cuestión de publicar mientras piensas en lo que publicarás mañana. No me quejo, después de todo, te mantiene la sesera corriendo. Sobre el tiempo, escribir cinco artículos al día te mantiene, cuando menos, un par de horas pegado a la pantalla. En cierto modo, te vuelve un consumidor de información más selecto. Hay que desarrollar ojo fino para saber qué temas pueden pegar (y cómo no gastarlos). Yo todavía soy medio bruto para lo segundo.

Eso sí, ser editor (pseudo)reconocido tiene beneficios (o cuando menos, más vouyeurs de Twitter). La gente valora más tu opinión, te piden retroalimentación de sus artículos, y cosas igual de halagadoras. Es lindo, lo admito, aunque lo tomo como una responsabilidad extra. Al final del día, lo que queda es satisfacción. Ayer, después de reventarme tres artículos en una hora, le comentaba a mi amiga Xime que es lindo que te reconozcan por tu opinión, por tus ideas, por tu sello distintivo. Que te paguen por lo que escribes, por ganarte el pan con el sudor de tus letras. Me encanta  hacer lo que me gusta, decir lo que pienso, y compartir lo que creo. ¡Es genial! Claro que si me pagaran más, tampoco estaría mal 😛

Por cierto, si gustan seguirme, mi artículo diario en ALT1040 se publica a las 16:00 horas (México).

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Anuncios parroquiales

¡Saludos! Aprovecho que hay un poco de tiempo antes de cenar para hacerles unos cuantos avisos parroquiales.

1. A partir de hoy [martes 5 de enero], me incorporo como editor en Vivir México, el metroblog de Hipertextual de la tierra del águila y la serpiente. Estaré publicando una entrada al día, alrededor de las 16:30 horas, por si gustan leer. La verdad es que da gusto escribir de otras cosas que no sea fútbol (¡y me paguen!). Ojo, esto no implica que deje mis labores en Sección Deportiva, es sólo que ya necesitaba un poquito de diversidad temática.

2. Aprovecho el espacio para felicitar a mi querida Becky Santoyo, recién promovida a coordinadora de Extracine. Así mismo, aprovecho el mismo espacio para expresar mis más sinceras condolencias por los colaboradores del blog porque el reinado del terror ha empezado. Ahora sí van a trabajar, jo.

3. Me iba a comprar un Kindle, pero el pago en Amazon no pasó. Una lástima. Eso sí, he decidido usar con sabiduría el dineral que me iba a gastar y he decidido regresar al gimnasio. La verdad se extraña hacer ejercicio, jugar squash, echar una nadada y todas esas cosas que a uno le convencen al principio, pero que después son borradas por la pereza.

4. Estoy trabajando en una entrada, pero me está tomando tiempo. Eso de trabajar por las mañanas, escribir por las tardes, corregir tesis ajenas y (tratar de) tener una vida propia chupa las horas. Se hace lo que se puede muchachos, y gracias por seguir en sintonía. Continuamos con la programación de costumbre.

5. ¡Ah sí! Estoy leyendo Manual de la perfecta lesbiana de Ana Francis Mor. Está bien pinche bueno. Lo recomiendo, lo encuentran en Sanborn’s, camuflajeado en los libros de autoayuda. Prometo reseña cuando lo termine 🙂 Ahora sí, bai.

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El precio de la seducción literaria

2 enero 2010 5 comentarios

Ayer por la noche fui a Sanborn’s por una agenda. Es parte de mis propósitos de Año Nuevo ser más ordenado, disciplinado, y esas cosas que según te hacen más fácil la vida complicándotela. En fin, cansado de no encontrar una que me llenara el ojo, me fui a la sección de libros. Me gusta curiosear en las librerias, lo admito. Empecé por el área de libros de política. Parece que el tópico imperante es la gripe AH1N1 (so 2009!). En fin, me fui moviendo por los anaqueles, dejándome embobar por algunos títulos que se veían interesantes (¿soy yo, o les sobraron muchísimos libros de Mario Benedetti?). “¿Por qué no me compro un librito?”, pensé. Después de todo, la quincena seguía fresca en la cartera. Total, tras muchas vueltas -soy muy indeciso para las compras- me decidí impetuosamente por Cómo leer en bicicleta de Gabriel Zaid. 

El libro es un artículo engañoso. Se le compra con una certeza inexplicable, como si la sola adquisición literaria bastase para insertar por ósmosis el contenido en nuestro cerebro. Decía Ignacio Padilla en una clase que regalar un libro debería considerarse de muy mal gusto. Un libro es, en síntesis, una obligación. Adquirir un libro es hacerse del compromiso de leerlo. Ahí radica el truco de la literatura: hacernos creer que la poseemos, cuando en verdad es ella quien nos esclaviza El libro se inserta en nuestro día a día con un pago doble. Amén del desembolso, le debemos el más preciado de nuestros recursos: el tiempo.

La treta es simple. Comprar el libro no es comprar el contenido. Hay que avanzar, página a página, para absorberle. ¡Cuántos libros no están condenados a guardar polvo en los estantes porque sus dueños no previeron ese contrato! Para los valientes (o ingenuos) que se enfrascan en la lectura, están haciendo una apuesta. No es sólo el dinero pagado, sino los minutos gastados. Los cinéfilos saben bien de esta jugarreta. En este sentido, el libro es el precursor del contrato a plazo fijo. Se abonan horas para completar la lectura, y si se interrumpe, el único que pierde es quien se ha quemado las pestañas. 

Leer es un acto de debilidad pura. Regresamos a las librerías con la inercia necia del amante que vuelve a los recuerdos agridulces de su corazón roto.  Nosotros, los de voluntad endeble  (¡oh, piedad!), no podemos con la seducción literaria.Pero aún, no nos resistimos. Pagamos el precio por una carga, con la esperanza ciega que, cientos de páginas después, hayamos transformado el pacto en acuerdo, la obligación en placer y el tiempo estático en un viaje por universos remotos.

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Cinco blogs personales para leer durante el 2010

1 enero 2010 8 comentarios

Bueno, como verán, aquí sigue el tiradero. Como ya llegó el 2010 (repleto de buena comida, por fortuna) y no quiero perderlos tan pronto, he decidido dejarles un listado de buenos blogs personales para leer durante el año. No olviden añadirlos a su lector de feeds preferido para tenerlos a la mano. Jo, y Feliz Año Nuevo.

1. Esquemas Piramidales

Autor: William Saints [@William_Saints]

Uno de mis blogs favoritos, cargado de buenas reflexiones, comentarios, sarcasmo e ironía. Hay buenas cosas sobre literatura, cómics, cine, y como buen sitio personal, aderezado con dosis de cotidianeidad.

2. Humbert C. Christopher.

Autor: Juan Mauricio Muñoz [@HumbertCC]

Otro de mis preferidos. Excelentes reseñas cinematográficas, literarias y comiqueras. Divertido anecdotario de un médico pasante que sufre su Servicio Social en un rancho enclavado en algún lugar perdido del imaginario mexicano.

3. Sin ton ni son

Autor: Paoky Rueda [@MissBitters]

Una joya. Buenas reflexiones en torno al arte y su submundo. Ah, también es un buen sitio para divertirse con un compilado de videos graciosos de Internet.

4. Y aquí está el Gus

Autor: Gus Barrientos [@GusBarrientos]

Sitio casi exclusivamente dedicado al mundo del cine. Reseñas completísimas de las últimas cintas en cartelera, con un análisis minucioso y el ojo crítico(n) de su autor.

5. A floating top hat?

Autor: Jorge Arellano [@Urovoros]

Un tumblog campechano (como todos los tumblogs) que reúne fragmentos de cine, filosofía, cómics, videojuegos y música. Selección ecléctica pero armónica.

En fin, ésas son mis humildes selecciones. No olviden pegarles una visita. ¡Saludos!

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